LA PRUEBA Y EL ERROR
Querer explicar las cosas desde nuestra perspectiva. Algo más osado:
creer que podre mos llegar a las certezas absolutas a partir de nuestra
ciencia. Cuestiones que se derri ban con apenas una simple observación del
entorno: cual pez en su pecera vidriada, nuestro límite es la esférica vastedad
finita del Universo, con las leyes más o menos rebatibles que lo explican.
Es una reflexión muy atildada colegir que tanta belleza circundante sería
una creación sin sentido sin nosotros para poder apreciarla (pues nuestros
amigos animales pareciera que no cuentan con suficiente raciocinio para
compartir nuestro arrobo). Entonces una y otra vez caemos en eso que tanto
incomoda a los hombres de ciencia: “sólo Dios, un ente creador, etc. podría
estar detrás de tanta maravilla, pues es difícil de aceptar el atribuirla a un
azar, a “una singularidad
espaciotemporal de densidad infinita matemáti- ticamente paradójica” sin
intervención volitiva creacionista.
Nuestras
especulaciones “pez de pecera” también nos inducen a circunscribir el
raciocinio a algo propio de un ser vivo evolucionado. “La conciencia es propia
de una existencia orgánica”. El punto más alto de esta elucubración es concluir
que la cadena de eventos en el contexto del Universo incluye generar la vida
como vía para acceder a su propio autoconocimiento. La experiencia de los
sentidos el Universo la practica a través nuestro, que somos en definitiva
polvo interestelar que lo comprende.
La vida es rara,
azarosa y escasa (de acuerdo a los parámetros espaciales), y el raciocinio es a
la vida lo que la vida a la esfera cósmica: un insólito y misterioso privile-
gio concedido a “cuentagotas”. ¿Y el sentido de nuestra vida? Tan luego que
todo parece surgir a partir de un sinnúmero de casualidades, esa certeza abona
otra que puede sonar desalentadora: la experiencia de la vida está
permanentemente sujeta a un eterno ensayo de prueba y error: reino de dinosaurios-
poco prácticos para un medioambiente planetario tan pequeño- meteorazo para
exterminarlos- reino de mamíferos, interesantes para hacer evolucionar
raciocinio, primeros homínidos – tremenda glaciación para poner punto caramelo
a la raza homínida más adecuada para albergarlo – Homo Sapiens… y esta especie parece
empecinada en crear “vida consciente artificial” (¡!)… ¡Aaaah!... este aspecto
es el que no estamos analizando, ¿no? ¿Qué se trae entre manos ese bribón del
“ente creador”, o esa creciente “autoconciencia” del Cosmos?
La evolución es una
cadena de eventos que no se detiene, y definitivamente no reconoce imprescindibles.
Pablo Fernando Tomati