MEET AND GREET - CONOCER Y SALUDAR
Ahora una Estrella del espectáculo, cual monarca - dios viviente,
concede al fan acólito la gracia (si quiere y puede pagarla) de un breve
instante para saludarla y posar con ella para una foto. El Mercado piensa en
nuevas y retorcidas fórmulas para recaudar unos dólares más: pone a la Estrella
en una burbuja vidriada, y los selectos adoradores pueden apoyar los labios del
lado exterior del vidrio, mientras la figura adorada apoya los suyos del lado interno,
en un piquito aséptico cuya húmeda impronta es presurosamente removida por
alcohol en gel. Al fan pobre le queda el tortuoso recurso del asalto de la
figura para “robarle” una selfie.
Exhibimos nuestros logros de aproximación con los encumbrados
inalcanzables en las fotos digitales de nuestros dispositivos, cuya
inmortalidad dependerá del destino que les demos. En esos instantes hay, no
obstante, dos protagonistas con opuestos sentimientos: el que lo vivió como un
recuerdo único que lo acompañará siempre (“¡Miren: ESTUVE con…!”) y la otra parte que lo vivió como un tedioso momento al cual se
debió allanarse por contrato, a instancias de su manager y el de RR.PP. La
pregunta es cuán valiosa es la experiencia cuando todo se basa en un contacto
artificioso, sin alma ni interés recíproco.
La Humanidad se fragmenta en compartimientos estancos. Siempre ha sido
así. Los órdenes, las categorías, las clases sociales; los gobernantes, los
clérigos, la plebe; las estrellas del espectáculo y sus admiradores. Siempre
hay quienes miran desde arriba y otros que lo hacen desde abajo. Lo aceptamos,
y algunos hasta lo disfrutan. La búsqueda de la foto para el posterior chapeo
es otra vertiente del asunto que amerita un análisis distinto. Pero en esta
breve reflexión, lo que en lo personal me toca decir es que la única foto que
me interesa obtener para mirarla con perpetuo afecto y orgullo es aquella que
refleja un encuentro compartido con el artista querido y/o admirado donde ambos
pasamos un grato momento, por ejemplo, comida de por medio.
Pablo Fernando Tomati
El autor con sus amigos, anfitriones de Boff Serafine (ex Riff) y su banda.


