miércoles, 3 de mayo de 2017

UNA ESPECIE ESCLAVIZADA


Al abordar el pecado de la pereza en su libro “Los Siete Pecados Capitales”, Fernando Savater cita al escritor y político francés François R. de Chateaubriand en su obra “Memorias de Ultratumba”: Fuese pastor o rey, ¿qué hubiese hecho con mi cetro o mi cayado? Me habría fatigado igualmente de la gloria y el genio, del trabajo y el ocio, de la prosperidad y del infortunio. Todo me cansa: remolco penosamente mi hastío junto a mis días y voy por doquiera bostezando mi vida”.

   Respecto del Hombre el Orden creador contempló el peligro del hastío, y le dio un motor llamado inquietud e inconformismo. Básicamente, las personas no se quedan quietas, y se ocupan en trabajar, realizar actividades de todo tipo, viajar.  Pero, siendo una especie híbrida e implantada, no tiene de su condición de animal el elemento característico de ese “reino”: la serena elementalidad de las bestias, y no tiene de su condición de criatura pneumática el elemento característico de los dioses: el pleno poder sobre el tiempo y los elementos. Vistos desde el implacable punto de observación de un megascopio intergaláctico, somos unos bichitos que se mueven frenéticos en su brevísima existencia, yendo de un lado a otro, y algunos pocos, construyendo vanas edificaciones e infraestructuras complejas, o pequeños objetos voladores que salen impulsados hacia la nada espacial.  Es evidente que esta especie va hacia algún lado, que tiene algún propósito, un sentido existencial, pero daría la impresión que fue puesta allí para cumplir con algo concreto, y que luego se desvanecerá por autoeliminación… o por hastío al haber arribado al punto límite permisible sin sucumbir. La Humanidad es una especie esclava, y no puede escapar de su sino. Todo lo que hace y cree que puede llegar a hacer está condicionado por un espacio muy acotado, por un mandato del cual no puede evadirse. Un sino que no habilita conocer la plena libertad, y en consecuencia, acceder a la plena felicidad. El único capital relevante que posee es la conciencia y la potencial capacidad de construir su propia trascendencia espiritual.
 
                                                                                         Pablo Fernando Tomati
 
                                                                                                 


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