domingo, 9 de junio de 2013

A propósito de Videla y otros como él



El ser humano tiende a juzgar a otros con caracterizaciones ajenas a la condición humana misma, y con ligereza usa adjetivos como "monstruo", "chacal", etc. para calificar a individuos como Hitler o Videla. Cada vez que un espécimen humano se conduce fuera de los límites de lo universalmente considerado como aceptable, se produce un hecho que nos interpela al resto de los componentes de la especie que somos. Todos tenemos monstruos dentro, a los cuales dependiendo de la clase de tipos que pudimos llegar a ser, logramos dominar con mayor o menor diligencia. El agua mineral contenida en un vaso es pura si no ha penetrado en él ninguna gota de agua cloacal. Una gota de agua pura puesta en un vaso con agua servida no altera su condición de no consumible. Lo que nos define como especie es cuán lejos pudo ser capaz de llegar alguno/s de sus individuos traspasando aquellos límites, porque en la potencialidad de perversión se define a la especie completa, así como a ese vaso ya no podemos considerarlo potable para ser bebido. Mal que nos pese. Y a hacerse cargo colectivamente, que le vamos a hacer, y que no se enojen los nano cúbicos de agua pura de este vaso “S. Sapiens”.

                                               Pablo Fernando Tomati, sábado 18 de mayo de 2013

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